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El reloj marca las 6:00 de la mañana, la niña Whiterlandy o White como la llaman sus amigos se prepara para ir a clase de pintura, sin lugar a duda una de sus preferidas. Al llegar a clase, la maestra le pide a White que prepare sus implementos y se siente junto a su nueva compañera blackiluz, sin vacilar saca su pincel pero… Se detiene mientras se dirige a su puesto junto a su nueva compañera, retrocede donde su maestra y le pregunta:
-¿Por qué debo sentarme junto a esa niña negra?
La maestra con tono firme le dice ¡porque yo te lo ordeno! Sin darle más explicación.
White a regaña dientes se sienta al lado de su compañera evitando tener contacto con ella pues si se acerca, de seguro podía manchar su hermoso tono de piel.
Blackiluz saluda a White, con una gran sonrisa pero lo que recibe es un gran grito;
– ¡aléjate de mi niña negra!
Blackiluz con tristeza en su rostro, se retira y coge su pincel de perla dorada y se dispone a preparar su acuarela.
La maestra observa con cautela la reacción de White, quiere que entienda que todos somos iguales y que el color no te hace mejor ni peor y se le ocurre una gran idea.
pregunta White
-¿Qué pintaremos?
La Maestra
- hoy pintaremos un chango.
blackiluz
-¿un chango? ¿Y de qué color?
Maestra – ¡Del color que quieras!
White se puso a pintar
Un chango de blanco, pero antes de terminar se queda dormida, de repente White miro sus manos y su rostro no podía creer lo que sus ojos veían, era blanca y peluda como la lana, ¡sí! ella era el chango blanco, al lado de ella estaba su compañera blackiluz con sus pelos como el terciopelo azabache, su maestra con grandes melenas que brillaban como la noche, sus ojos como luceros de estrellas y sus demás compañeros todos de negro azabache y perlas blancas brillantes que iluminaban su rostro cuando hablaban y sonreían, todo se veían felices y en armonía, la única que se veía extraña era White, pues su color y su sonrisa no encajaban en esta gran celebración.
Un chango de blanco, pero antes de terminar se queda dormida, de repente White miro sus manos y su rostro no podía creer lo que sus ojos veían, era blanca y peluda como la lana, ¡sí! ella era el chango blanco, al lado de ella estaba su compañera blackiluz con sus pelos como el terciopelo azabache, su maestra con grandes melenas que brillaban como la noche, sus ojos como luceros de estrellas y sus demás compañeros todos de negro azabache y perlas blancas brillantes que iluminaban su rostro cuando hablaban y sonreían, todo se veían felices y en armonía, la única que se veía extraña era White, pues su color y su sonrisa no encajaban en esta gran celebración.
Sus compañeros no la reconocieron, que pena, se sentía culpable de que solitaria deambulaba en el aire.
Solo un chango se acercó por detrás sorprendiéndola con un gran abrazo era blackiluz y le dijo:
– Eres mi hermana tu color por fuera cambia pero, eres un chango changuito.
White, la abraza fuertemente mientras tanto;
una suave lluvia cae de los cielos y
adorna el lugar, restaurando el color de White al del chango negro original.
Ambas se miran y empiezan a cantar- “Yo me quiero, Me quiero quedar negrita tu naciste con ese coloooo Y es que
te queda bonito”.
White, regreso del sueño y abrazó a su
compañera fuertemente y el chango que pintaba de blanco ahora lo quiere pintar
negrito y es que le queda bien bonito.
A veces solo vemos las apariencias y no lo
que realmente nos define como seres
HUMANOS todos somos iguales y si no lo crees pídele prestado los zapatos
a tus hermanos los changos.

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